Friday, July 2, 2010

ENTREVISTA: Con el académico Carmelo Mesa Lago

Mesa-Lago is the dean of Cuban Studies in the U.S., especially because of his 40+ year career analyzing the ups and downs of the Cuban economy (in his many books and hundreds of articles).

He is also a consistent proponent of openness and dialogue with his academic colleagues on the island (as this interview indicates).

By the way, he is also a fine human being - with an old school quiet dignity that engenders respect even from those who hold positions contrary to his own, and the contagious curiousity of a young graduate student.

ENTREVISTA: Con el académico Carmelo Mesa Lago
Miércoles, 30 de Junio de 2010; Tomado de Encuentro en la Red

El tema de la reconciliación y el diálogo entre los cubanos de la Isla y los del exilio, junto con el económico y las posibles reformas a llevar a cabo, fue debatido en la X Semana Social Católica, celebrada del 16 al 20 de junio en La Habana. En el evento, en que participaron unos 150 invitados, hubo ponencias de religiosos y académicos cubanos de dentro y fuera. Uno de los participantes que reside fuera de Cuba, pero cuya obra se conoce no sólo en su patria de origen y su país de residencia (Estados Unidos), sino en Europa y Latinoamérica, fue el distinguido académico Carmelo Mesa Lago. A continuación, algunas de sus impresiones sobre el evento, la realidad cubana y su futuro.


A usted se le considera la principal referencia en temas de la economía cubana, tanto internacionalmente como entre numerosos académicos de la Isla, algunos de los cuales ―Pedro Monreal, Julio Carranza, y Omar Everleny, para citar algunos nombres― han sostenido con Ud. una relación fluida y encuentros frecuentes en foros internacionales. ¿Cómo ha sido posible ese buen entendimiento, cuando en otros temas se han producido relaciones de descalificación o confrontación?


Carmelo Mesa-Lago (CML): En los últimos dos decenios, los economistas cubanos se han entrenado en diversas universidades extranjeras y han elevado de manera muy notable el nivel académico y la objetividad de sus publicaciones, las cuales he citado en mis trabajos. En mi primer visita en 1978 conocí a Pedro Monreal y Julio Carranza (sociólogo), que estaban en el Centro de Estudio de América (CEA); ellos con Luis Gutiérrez publicaron un libro en 1995 proponiendo reformas profundas dentro del sistema socialista, el cual generó críticas y que ellos salieran de dicha entidad. Monreal (y creo que también Carranza) se pasaron al Centro de Estudios de la Economía Mundial, donde estaba José Luis Rodríguez. Con éste sostuve en los 80 un fuerte debate en torno a la Cubanología, que se publicó en Cuba y en los EEUU en Cuban Studies. En los 90s Rodríguez fue nombrado Ministro de Economía y Planificación, y fue en gran medida responsable de las reformas económicas en esa época, que lograron una recuperación parcial. Con Carranza, Monreal, Rodríguez y otros economistas me reuní en un seminario efectuado en La Habana, en 1990, como parte de un intercambio con la Universidad de Pittsburgh.


Después no pude regresar a Cuba por 20 años. En 1989 se creó el Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), adscrito a la Universidad de La Habana; sus profesores e investigadores son los que mejor conocen allá la economía de la Isla y han publicado mucho dentro y fuera de ella, entre ellos Omar Everlely, Juan Triana, Armando Nova, Hiram Marquetti, Sergio Sánchez Egozcue y Anicia García (su actual directora).


Con ellos me reuní en seminarios sobre Cuba celebrados en Bellagio (donde estaba Mayra Espina, experta en política social), Madrid, Miami, Monreal, Nueva York y Ottawa (aquí estaba María Luisa Iñiguez, geógrafa social); más tarde entablé una relación académica por correo electrónico con Pavel Vidal al que conocí personalmente (al igual que a Ricardo López) en el CEEC el pasado junio. He escrito reseñas en Cuban Studies de libros publicados por varios de ellos y hemos intercambiado nuestros trabajos respectivos. De esas reuniones surgió el respeto mutuo y también un consenso en puntos importantes de las reformas económicas, aunque con enfoques diversos. Pienso que el hecho de que somos académicos, con un entrenamiento similar en una ciencia, que no es exacta pero se basa en fuerte cuantificación, han sido elementos que han facilitado ese entendimiento que es más difícil en áreas donde predomina más la ideología, pero también se está observando algo similar en otras disciplinas de las ciencias sociales.


¿En qué medida cree Ud. que el discurso de estos economistas que viven en Cuba está digamos que "adaptado" a no quebrantar las pautas imperantes? Y, ¿en qué medida plantean libremente lo que piensan?


CML: Considero que los economistas que conozco, basados en cifras publicadas por la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba, el Banco Central y otras entidades cubanas, a más de organismos regionales como la CEPAL, han planteado con profesionalidad y objetividad los serios problemas que confronta la economía cubana, y propuesto medidas atinadas para resolverlos, con muchas de las cuales concuerdo, y así lo he dicho en mis trabajos.


Carlos Solchaga dijo en 1993, a su regreso de su primer viaje y encuentro con economistas del sistema y de los centros de estudios especializados, que los cubanos del área económica sabían perfectamente lo que había que hacer y prácticamente no necesitaban asesoría; necesitaban que los dejaran actuar y tomar decisiones e iniciativas.


¿Está Ud. de acuerdo? ¿Qué comentario añadiría?


CML: Durante el gobierno de Felipe González, Carlos Solchaga escribió un documento muy importante sobre los cambios que eran necesarios en Cuba y que continúa teniendo plena vigencia. Lo conocí en una mesa redonda efectuada en el Instituto Universitario Ortega y Gasset en Madrid, en 2003, y estuvimos de acuerdo en los temas claves de la economía cubana.


Por lo que digo antes, es obvio que considero acertada la visión de Solchaga. Después del discurso del presidente Raúl Castro, el 26 de julio de 2007, en que planteó la necesidad de reformas estructurales, muchos economistas cubanos (también politólogos, sociólogos, juristas, filósofos) se enfrascaron en el debate más amplio y profundo bajo la revolución; sus propuestas lograron bastante consenso y buena parte de ellas fueron divulgadas en la prensa. Han pasado casi tres años y, aunque se han tomado medidas positivas, son a cuenta gotas, con limitaciones, van muy despacio y ninguno de los problemas clave identificados ha sido enfrentado hasta ahora.


Aurelio Alonso, un veterano de la academia cubana, desde la revista Pensamiento Crítico, el Departamento de Filosofía y los altos Centros de Estudios puso de relieve la necesidad de "afrontar el diálogo con la emigración".


¿Cree Ud. que el Gobierno está preparado para entablar un diálogo sin exclusiones con los cubanos que residen fuera del país? ¿Cree Ud. que los exiliados/emigrados están preparados para esto? Y, ¿Por cuáles asuntos se podría empezar?


CML: En la X Semana Social Católica hubo ponencias de religiosos y académicos cubanos y tres del exterior; participaron unas 150 personas y hubo virtual unanimidad en la necesidad del diálogo interno y externo.


Aurelio Alonso presentó una excelente ponencia en la que dijo: "Creo que es urgente resolver el reto del diálogo dentro de la nación y, es más, creo que de nuestra capacidad para dar respuesta al diálogo dentro de la nación depende que estemos en condiciones también de afrontar el diálogo con la emigración". Animo la esperanza de que ese evento sea un primer paso en el diálogo nacional, pero no sé si ocurrirá. En mi artículo publicado en El País y varias entrevistas que me hizo la prensa extranjera en La Habana dije y repito que hay fuerzas extremistas dentro de Cuba y en el exilio/emigración que se oponen al diálogo y a las reformas económicas, para defender sus intereses en contra del bien de la nación. Dentro de Cuba, la descentralización económica, los cambios en la propiedad, la reforma agraria, la introducción de fuertes incentivos individuales son bloqueados por un sector que teme a la pérdida de su poder económico y a la competencia no estatal que derrotaría su ineficiencia. En la otra orilla, las encuestas hechas por la Universidad Internacional de La Florida demuestran que el porcentaje de los cubanos partidarios del diálogo creció de 40% en 1991 a 65% en 2007, aumentando a 79% entre los que emigraron después de 1995. Pero la minoría que se opone cuenta con fuertes medios de comunicación, muy influyentes, que obstaculizan el diálogo.


Rafael Hernández, director de la revista Temas, consideró imposible "la reconciliación entre ideologías diversas", pero pensamos que en este caso la palabra "reconciliación" no describe lo que pretendemos los cubanos, que es la aceptación y el respeto entre ideologías incluso contrapuestas, que se expongan y debatan sin descalificaciones previas, sin considerar al otro un enemigo, sino un adversario político.


¿Cree Ud. que Hernández se refiere a esto cuanto afirma que "la reconciliación política es premisa imprescindible para el equilibrio social en Cuba"?


CML: En mi artículo de El País, no cité correctamente una frase de la ponencia de Rafael Hernández presentada en power point en la X Semana Social Católica. En realidad él se refirió a una frase de un intelectual de la Iglesia: "la reconciliació n política es premisa imprescindible para conseguir la estabilidad y el equilibrio social en Cuba," dijo que no estaba de acuerdo, y aceptó "la reconciliació n de las personas y las familias" en oposición a "la reconciliació n entre ideologías y posturas políticas". Él no comparte la idea de que la reconciliació n entre esas posturas es esperable o imprescindible. En cambio, sí le parece indispensable el "debate en la esfera pública cubana, como premisa necesaria para el desarrollo y la profundizació n de una cultura cívica superior" Yo no creo factible tampoco la reconciliación entre ideologías, particularmente políticas, por ejemplo, entre un sistema basado en el partido único comunista y otro asentado en la pluralidad de partidos, pero hay ejemplos históricos de cierta mezcla de ideologías económicas, como el socialismo de mercado en China y Vietnam. Por otra parte, acepto sin reservas lo que dices: "el respeto entre ideologías contrapuestas, que se expongan y debatan sin descalificaciones previas, sin considerar al otro un enemigo, sino un adversario político" y pienso que ese criterio prevaleció en el evento citado y es esencial para el diálogo futuro.


Por último, ¿No cree Ud. que esta experiencia de debates respetuosos entre cubanos, celebrados dentro de Cuba, se debería extender a otras áreas, como el urbanismo, la medicina, las artes plásticas, la literatura? Los chinos comenzaron jugando Ping-Pong con Nixon y mire donde han terminado. Hablar entre cubanos puede ser iniciar un pequeño sendero que conduzca a un entendimiento cada vez mayor. ¿O no?


CML: Sí, esa es mi esperanza y por ella he luchado por más de cuatro decenios; ojala que en lo que me resta de vida pueda ver la culminación de ese sueño.


Tomado de Encuentro en la Red


Última actualización el Miércoles, 30 de Junio de 2010 11:35

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