Sunday, January 3, 2010

Haroldo Dilla on Socialist Criticisms and Yoani Sanchez: The Best Thing (about Cuba) I've Read (in Spanish) this Week (VI)

Although I'm currently down in Austin, Tejas, waitin on the "3:10 to Yuma" (actually, it's the 2:16 to La Guardia, but it's delayed 'till 3:10) after spending the weekend doin the Texas two-step with my new Tejano in laws, I want to point your attention to a sharply written article by Haroldo Dilla that came out in the Dominican newspaper 7 dias today, Sunday, January 3, 2010.



The article, "Y sin embargo, Cuba se mueve," is an incisive and critically-minded assessment of the back-and-forth between a group of mostly young Cuban artists and intellectuals who published an open letter condemning recent repressive, "bureaucratic-authoritarian" actions of Cuba's cultural commisars and blogger Yoani Sanchez whose own recent post both celebrated and criticized the letter's authors. (In a previous post of my own, I gave a quick assessment of this dialogue and translated the entire letter and part of Sanchez's response to it into English).

Essentially, while Dilla grants that Sanchez has the absolute right to differ with and even criticize the letter's authors (in fact, he does so himself), he finds the language and tone she uses to do so uncharacteristically intolerant - especially since she has gained her current position of influence through her own demand for and exercise of tolerance.

I disagree with his characterization of her criticisms.

While she does use harsh and somewhat dismissive language when referring to the socialist critics (e.g., "hate to say I told you so"; "what took you so long?"; "thanx, but no thanx"), Sanchez's larger, more important point is that rights for only some (even if that "some" is broader and more inclusive of "autonomous, progressive projects" than is the rigid status quo) in the end it is rights for none at all, since the rights, that wider tolerance, and those new spaces are purchased at the price of the exclusion from the debate about the present and future of Cuba of certain individuals, political positions, and points of view (for instance, Sanchez mentions Social Democrats, Christian Democrats, and Liberals).

In other words, Sanchez does not criticize the letter's authors because of their political position (autonomous democratic socialist), but because they seem to only demand and defend the right of greater autonomy and grass-roots cultural and social projects within a revolutionary and explicitly socialist society - while leaving "fuera del juego" (out of the game) anyone and everyone (like herself) who favors a change OF the country's political-economic-social system.

That is, "cambios DENTRO del sistema" vs. "cambio DEL sistema". Or, as Fidel's old slippery "Words to the Intellectuals" put it: "Dentro de la revolucion, todo; contra (or was it "fuera de") la revolucion, nada". The tricky and very tight spaces between those three words - "dentro," "fuera," and "contra" - are what's at stake here.

Can those "adentro" recognize the rights of those "afuera" (tanto afuera del sistema como afuera del pais) and even others who might even be explicitly "en contra" to participate in the construction of Cuba's present and future (and vice versa), without resorting to coercion and violence? That's a tall order for a nation under historic threat from abroad and for a people whose talents and opinions have long embargoed by their own government...

While I will try to translate parts of Dilla's article later this week, in the meantime check out the original Spanish version here and pasted below.

"Y sin embargo, Cuba se mueve"
(And Nevertheless, Cuba Moves)

Haroldo Dilla, Periodico 7dias.com.do, January 3, 2010

Posiblemente el 2010 cubano no comenzó el primer día de enero, sino ese otro de diciembre en que un grupo de jóvenes activistas sociales y culturales decidieron dar a conocer un documento público bajo el nada carismático título de "Carta en rechazo a las actuales obstrucciones y prohibiciones de iniciativas culturales y sociales".

En la carta, publicada en un blog (http://observatoriocritico.blogspot.es/) y circulada a diferentes instituciones académicas y culturales cubanas, los firmantes denuncian lo que perciben como un "incremento del control burocrático-autoritario", que ha generado situaciones represivas de diversas naturalezas como han sido sanciones políticas y laborales contra activistas y prohibición de actividades públicas, y que son definidas en el documento como "…acciones desde la institucionalidad oficial contra iniciativas culturales caracterizadas por el compromiso activista en pro de una autonomía solidaria". Para sus autores no hay dudas acerca del contenido de su propuesta cultural: "Revolución y cultura, afirman, sólo tienen sentido si son sinónimos de crítica y creación".

Curiosamente la carta aparecía respaldada por cinco organizaciones emergentes, algunas vinculadas a la Asociación Hermanos Saíz (que agrupa a los jóvenes escritores y artistas) como es el caso de la cátedra Haydee Santamaría. Todas, ciertamente, comprometidas explícitamente con un futuro socialista y democrático para la sociedad cubana, pero imaginado desde ángulos muy diversos (consejismo, ambientalismo, republicanismo) lo cual agrega una variedad de tonos poco usual en los magros espacios públicos insulares.

Uno de estos tonos, para citar un ejemplo ilustrativo, fue la participación que tuvieron en la manifestación de decenas de jóvenes contra la violencia que ocurrió en la céntrica confluencia de las calles G y 23. Fue a esa manifestación a la que Yoani Sánchez pretendía asistir cuando fue detenida violentamente por un auto policiaco sin placas, dos sucesos sensacionalistas que opacaron el significado político sin precedentes de una marcha realizada bajo la consigna de "Paz y Amor" en el centro de la Habana. Y fue justamente en esa esquina donde una semana después el gobierno cubano arrojó sus turbas violentas contra el esposo de Yoani, probablemente más preocupado por sepultar el impacto simbólico de los jóvenes manifestantes que por contrarrestar el gesto teatral del esposo agraviado.

¿Qué hay de nuevo en esta acción?

Por supuesto que esta carta no es un producto inédito en el escenario nacional. En realidad, es un saludable resurgir de una parcela específica de la siempre vapuleada sociedad civil cubana, que ya existió a finales de los 80s y principios de los 90s, y que ha intentado la transformación cultural e intelectual desde el debate de las ideas y de la acción comunitaria, aprovechando los magros espacios de tolerancia existentes. Salvando las diferencias de rigor, recuerdo, por ejemplo, los grupos culturales que emergieron a fines de los 80s (exquisitamente estudiados por Bobes en su libro Los Laberintos de la Imaginación); o el aún más dinámico proceso que tuvo lugar hasta 1996 (animado por la miríada de asociaciones comunitarias, ONGs y centros académicos que alzaron voces críticas propias) al calor del saludable aturdimiento de la clase política ante la magnitud de su propio desastre económico, y el retraimiento momentáneo de su vocación totalitaria.

Que lo haga desde posiciones de izquierda tampoco es novedoso. El posicionamiento socialista (alternativo) ha sido un lugar frecuente y bien argumentado en la intelectualidad y el activismo social cubano desde los tiempos lejanos de Pensamiento Crítico. Y en este caso el posicionamiento es explícito: se trata de un debate dentro de lo que los autores aún perciben como una revolución.

Desde mi punto de vista, lo novedoso de esta carta estriba en la idea de que la autonomía es un derecho, de que es vital para ejercer la interacción social y de que ello implica la comunicación horizontal entre los sujetos y las organizaciones. En el propio documento el reclamo de la autonomía es esencial para entender que se dice. La carta, por otra parte, fue circulada a numerosas instituciones culturales y académicas, y aunque hasta el 31 de diciembre solo han conseguido 41 firmas, estoy seguro que los susurros de aprobación fueron mucho más numerosos. Y para quienes conocen la realidad cubana no es difícil entender que reclamar la autonomía y la comunicación horizontal es reclamar un cambio social y político muy progresista en una sociedad verticalizada y en la que solo existen derechos delegados y por tanto revocables.

Visto desde la óptica de los autores, creo que no se equivocan cuando piensan que, nada es más revolucionario y socialista en Cuba que la maduración de la autonomía social, y que si existe alguna oportunidad de renovación socialista, ella pasa por la autonomía de los individuos y las organizaciones en el propio control de sus vidas cotidianas y en la producción de la política.

Personalmente aunque coincido con los autores de la carta en cuanto a cómo imaginar un mundo mejor, discrepo sobre la posibilidad de que ese mundo mejor pueda emerger del sistema existente en Cuba. Creo que se trata de un proyecto de poder burocrático militar que prepara la restauración capitalista por la vía autoritaria, y que aún cuando, hipotéticamente, hubiera alguna voluntad de cambio socialista y democrático, el sistema es tan rígido y corrupto que colapsaría. Pero me gustaría estar equivocado. Y sobre todo confieso que siento un gran respeto ante quienes son capaces de hacer (y pensar) las cosas, de una manera superior a como mi generación pudo hacerlo.

Las interpretaciones.

Desde el momento en que la carta recibió la atención de la prensa internacional, también se benefició con todas las interpretaciones posibles, algunas de ellas rebosantes de los yerros típicos de quienes imaginan a la sociedad cubana contemporánea como un corral de borregos, interpretación en la que ciertamente los paladines del exilio intransigente coinciden plenamente (aunque varíe la retórica formal) con los dirigentes cubanos y sus tristes voceros intelectuales. En particular, digo de paso, me llamó la atención uno de esos paladines que comentaba entusiasmado la necesidad de recibir con los brazos abiertos a estos nuevos "arrepentidos".

Pero nada de ello pudiera ser importante si no fuera porque entró al ruedo la indudable figura estrella de la oposición política: Yoani Sánchez. En esta ocasión la distinguida bloguera confesaba que el documento había puesto a prueba su "predisposición a respetar las diferencias", una afirmación ciertamente muy dura e incompatible con una persona que ha ganado su espacio defendiendo la tolerancia. Y además una afirmación que no se explica de manera explícita y que parece contradecirse con el hecho de que la carta desaprueba actos represivos que fueron cometidos contra la propia Yoani.

Al parecer Yoani Sánchez basa su rechazo en consideraciones basadas en la posición política de los autores. Así, los descalifica porque en algún momento creyeron en "…el mito de las reformas raulistas", porque "apuntalaron la hipótesis de que el proceso podía reinventarse" y porque apoyan de alguna manera un sistema cuyo "guión" se basa en "…la rígida pauta que sale de una sola oficina". Por lo cual, concluye Yoani Sánchez, no son otra cosa que una máscara del conformismo. No hay espacio para ellos en el Olimpo.

Es lamentable que una persona del talento y la valentía de Yoani Sánchez no haya podido superar en esta ocasión el mesianismo y el sentido de la predestinación que tanto daño hacen a nuestros políticos relevantes, que es, finalmente, lo que es Yoani. Da la impresión de que Yoani quisiera sustituir la rígida pauta de "una sola oficina", por la que emana de un solo blog (o al menos de un blog-en-jefe), y hacer de su exitosa apelación a la inmanencia cotidiana un soporte del trascendentalismo de su propio discurso, propietario del lado positivo de la historia. Creo absolutamente legítimo que Yoani critique las debilidades de la carta, pero nunca al costo de obviar las propias debilidades de sus análisis, que omiten aspectos cruciales de la realidad cubana, como si agradar a los interlocutores externos fuera más importante que intentar dialogar con las grandes masas del país, justamente lo que han intentado hacer los firmantes de la carta, y que con suerte seguirán haciendo.

Y todo ello es lamentable, porque ésta hubiera sido una excelente oportunidad para que Yoani mostrara solidaridad ante quienes organizaron aquella marcha en la que ella quería participar cuando fue raptada y sobre lo que los jóvenes de la carta se pronuncian de manera condenatoria. No estoy seguro, pero es posible que los jóvenes de la carta hayan entendido lo que decía siempre una amiga dominicana: en las democracias hay barro para todas las estatuas, sólo se necesitan manos hábiles para modelarlo.

Evidentemente Yoani no.

La democracia es un ejercicio pedagógico permanente. La tolerancia y el pluralismo se aprenden, no son intrínsecos de nadie. Como también se aprende ese principio de la ética democrática que nos obliga a cuidar los derechos del otro si queremos conservar los nuestros. Al final el propio Martín Niemöller, cuyo famoso pensamiento encabezó la carta y animó a Yoani Sánchez, demoró bastante en entender que era necesario cuidar los derechos de los comunistas. Antes manejó un submarino imperial y apoyó con entusiasmo a los nazis. Hasta que el totalitarismo fascista irrumpió en los jardines de la iglesia luterana. Un asunto, que hubiera sido calificado, desde la prepotencia mesiánica, como menor, gremial y conformista. Simplemente intrascendente.

Haroldo Dilla Alfonso

1 comment:

  1. Bien interesante Haroldo. Gracias por matizar la posición de Sánchez y mostrar el lado flaco (intolerante) de su propio discurso, que parece ser un férreo: "dentro del cambio todo que sea el capitalismo (quizás mejorado con una dosis ‘prudente’ de la democracia social), fuera de dicho cambio nada". Aparentemente los derechos individuales autónomos no se extienden a los que quieren cambiar el sistema desde dentro para que se vuelva auto-reflexiva, democrática, abierta, creativa. ¿Será que Sánchez ya tenga la clave del futuro?

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